Versículo: “Y él se levantó, reprendió al viento, y dijo al mar: ‘¡Calla, enmudece!’ Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza.” — Marcos 4:39
Reflexión:
Jesús no promete ausencia de tormentas, pero sí su presencia en cada una. A veces parece que Él duerme, que se tarda… pero nunca pierde el control. Lo que te inquieta a ti, a Él no lo asusta. Él tiene poder para calmar lo que hoy te agita por dentro.
Oración:
Señor Jesús, calma mi mente, mis emociones y mis temores. Declaro que Tú estás en mi barca. Amén.